CÓMO AFECTA UN DIVORCIO AL NEGOCIO FAMILIAR

Divorci - Calduch Advocats

En un negocio familiar, muchas veces los matrimonios trabajan juntos dentro de la misma empresa. En las ocasiones en que se rompe la pareja, una de las partes se puede encontrar en que tiene que dejar el trabajo por la difícil situación personal. Esto a pesar de que seguramente ha trabajado muchos años y, en ocasiones, ni tanto solo ha cobrado un salario por su dedicación.

Esta situación injusta se puede afrontar de dos maneras, por la vía civil y por la vía laboral. Todo depende de cómo se organizara la relación entre la pareja y el trabajo.

Relación laboral.

En ocasiones las parejas firman un contrato de trabajo reconociendo a una de las partes el trabajo que hace. Ahora bien, para que sea realmente una relación laboral es necesario que cumpla las tres condiciones de este tipo de contratos:

– Dependencia: Hace falta que la persona contratada actúe bajo las órdenes de otro y que se ajuste a unos horarios ordenados por la dirección.

– Ajenidad: El trabajo se hace por otra persona.

– Remuneración: Es necesario que se perciba un salario por el trabajo.

En estos casos, se considera que los servicios que se han prestado son laborales y que la persona que ha trabajado tiene derecho a reclamar que se le pague en base al trabajo que ha hecho (como hemos dicho, en muchas ocasiones los cónyuges trabajan gratis). El sueldo además tiene que ser adecuado al trabajo que realmente se ha hecho (pensamos que en muchas ocasiones se tiene un contrato de auxiliar o administrativo cuando se hace un trabajo de dirección).

En los casos en que ha habido impagos de salarios, legalmente se pueden reclamar un año de salarios debidos (incluidas las pagas extras, complementos salariales, antigüedad, etc.). 

Es importante destacar que no es imprescindible tener contrato de trabajo para demostrar una relación laboral. Hace falta solo acreditar aquella realidad, ya sea con documentos o testigos. 

Hay que tener en cuenta que cualquier indemnización que se reciba por salarios debidos o incluso despido es un asunto exclusivamente laboral, de forma que no influye en ningún divorcio entre las partes.

Relación civil.

En los casos en que la relación no es de carácter laboral, se podría decir que el cónyuge desarrolla ciertas funciones en el negocio en base a su condición de pareja. Sería el caso de una persona que, a banda que esté contratada o no, hace funciones de gestión dentro de la empresa, organiza su horario libremente,  tiene completo acceso a los locales y a los ordenadores, etc. 

En estos casos este cónyuge puede reclamar, en el marco de un divorcio o separación de pareja, que se lo indemnice por el tiempo y el esfuerzo que ha dedicado a esta empresa. La compensación puede llegar a ser de una cuarto parte del diferencia entre los incrementos de los dos patrimonios durante el matrimonio (o superior, si se demuestra que la contribución ha estado notablemente superior). Aparte también habrá que valorar el esfuerzo que ha hecho cada cónyuge en las tareas domésticas y en la cura de los hijos comunes.

La importancia del matrimonio en estos casos.

El Estatuto de los Trabajadores considera que entre cónyuges no puede haber relaciones de trabajo. Ahora bien, en los casos en que la relación sea de pareja de hecho o de simple convivencia (aunque esté inscrita en el registro oficial), no se aplica esta norma, y es el empresario quien tendría que demostrar que la relación no era de carácter laboral.

O una vía o la otra.

Es importante tener siempre  cuento con que hay que escoger entre la vía civil o la vía laboral: no se pueden reclamar las dos indemnizaciones a la vez. És más, si un juez civil valora la relación como laboral, considerará que no es competente para decidir sobre el tema (y viceversa: un juez laboral no querrá pronunciarse sobre un asunto civil).

En conjunto es importante tener en cuenta siempre la forma en que se desarrollaba el trabajo y consultar juristas conocedores de estos asuntos, como los que CALDUCH ABOGADOS pone a su servicio.

CAMBIOS EN EL USO DEL DOMICILIO FAMILIAR

Advocats a Reus
CAMBIOS EN EL USO DEL DOMICILIO FAMILIAR

Cuando una pareja se divorcia o se separa, ambas partes deciden quien se queda con el uso de la vivienda familiar (en caso de que no lleguen a un acuerdo, se decidirá por sentencia judicial). Este derecho se atribuye siempre a la parte más necesitada, es decir, los hijos y al cónyuge que resida con ellos.

Hoy día, sin embargo, las relaciones personales son mutables y no es extraño que el progenitores que se quede con la vivienda y lleve a vivir una nueva pareja o incluso los hijos de esta persona. ¿Qué efectos tiene esto sobre el régimen de uso del domicilio familiar?

Una importante sentencia del Tribunal Supremo (sentencia 641/2018 de 20 de noviembre, Sala Civil) consideró que si entra a vivir una tercera persona en el domicilio familiar, éste pierde su condición como tal, y pasa a servir a la uso de una familia diferente. Por lo tanto en el momento en que uno de los progenitores lleva a vivir a la vivienda una pareja estable, éste pierde el carácter de familiar. Y en consecuencia ya no sirve a la finalidad que tenía como tal.

En un caso como este la sentencia del Supremo considera que la vivienda queda desligado de su sujeción al uso familiar, y entonces hay que llegar a un acuerdo entre los progenitores sobre su destino (por ejemplo atribuirlo a una de las partes y que compre su parte a la otra).

Con esta sentencia el Tribunal Supremo abre una nueva posibilidad para los progenitores que no tengan atribuido el uso del domicilio. Recomendamos a todos los que estén en esta situación que se ponga en contacto con CALDUCH ABOGADOS para estudiar su caso.

CUSTODIA COMPARTIDA

Custodia Compartida

CUSTODIA COMPARTIDA

La custodia compartida es el régimen de guarda de los menores de edad en los procesos de separación y divorcio de sus progenitores. Implica que ambos padres deben responsabilizarse y asumir las cargas de la educación, alimentación y cuidados de sus hijos.

Tradicionalmente se opone a la guarda y custodia exclusiva que comportaba que uno de los dos cónyuges (habitualmente la mujer si los hijos eran menores de 16 años) decidía sobre las situaciones cotidianas del menor o menores que quedaban a su cargo. El otro cónyuge seguía siendo titular de la Patria Potestad y por ello debían consultarle las cuestiones importantes y también informarle de lo que fuera aconteciendo pero, prácticamente, solo contaba con el derecho de visita los fines de semanas alternos y alguna tarde entre semana.

El modelo de custodia exclusiva a favor del otro cónyuge no ha desaparecido, si bien ha perdido la preferencia que le concedían los tribunales y el automatismo con el que se recorría a él una vez el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo analizaron la problemática y dictaminaron que el régimen de custodia compartida debía ser el normal y no el excepcional.

La forma más fácil y rápida de conseguirlo es que se pacte en el convenio regulador en el supuesto de ruptura de mutuo acuerdo. En ese caso podemos garantizar que prácticamente en todas las ocasiones los jueces lo adoptaran en la sentencia que ponga fin al proceso.

Como abogado especialista en derecho civil puedo afirmar que la ruptura sentimental no siempre puede encauzarse por los trámites del pacto y a veces las posiciones están tan enfrentadas que no hay más remedio que litigar. Aún en esos casos es posible conseguir la custodia compartida, incluso con el informe en contra del ministerio fiscal si el juez considera que ese es el interés superior del menor.

Que supone la custodia compartida?

Pues básicamente que los menores pernoctaran y vivirán cada semana con uno de sus padres, teniendo el otro la semana que no le toque unos días o unas tardes de visita, asumiendo ese progenitor los gastos de manutención y alimentación.

Los gastos de educación, lúdicos, médicos y los que pudiera haber con el carácter de necesario se reparten por mitad entre los dos progenitores.

Supone la extinción de la pensión de alimentos?

Pues no necesariamente. Los jueces siguen fijando una pensión de almenos a favor de la parte más débil, aunque la cuantía de la misma depende de las circunstancias.

Esta rama del derecho de familia es muy casuística, es decir depende mucho de las circunstancias de cada caso, por ello es importante que se asesore debido a que difícilmente se encuentran dos casos iguales.

Consulte hora de visita y le informaremos.

Albert Calduch
Abogado